Sin documentos: la pena de los díscolos

No ser del FSLN y no pagar a los partidarios por los trámites de la cédula, tiene sus consecuencias. La falta de identidad es una de ellas.

Antonio Espinoza intentó obtener la cédula para su hijo dos veces y no lo consiguió. Marina de Jesús Castillo está en las mismas: su hija Neydi Abimelet Bravo Castillo, de 25 años, y su hijo Eliecer Miguel Bravo Castillo, de 28, solicitaron su cédula en el Polo de Desarrollo Aguas Gata, Costa Caribe Sur, hace ocho años y todavía esperan. Igual que Walter Uriel López Murillo.   

 Antonio Espinoza es vecino de vecino de Makenga, en Nueva Guinea. El 22 de julio de 2016 contó que un líder del FSLN de la Colonia Talolinga, a quien no quiso identificar, le ofreció acompañar a su hijo a realizar el trámite de cédula si le cubría los gatos. Antonio recuerda la oferta así: “Tenemos que pagarle su tiempo, su pasaje. Yo hablé con uno de ellos, yo voy con tu chavalo. Me das mi tiempo perdido, mi comida y mi pasaje. Pero eso casi no me gusta, se gasta más plata (dinero), hay que darle su comida, su pasaje”.

El viernes 22 de julio de 2016, el hijo de Antonio, Uriel Espinoza Obando, hizo fila por  segundo día consecutivo, desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, en la oficina de cedulación de Nueva Guinea.  Al final de la tarde, una funcionaria del CSE le devolvió el expediente que contenía los documentos necesarios para hacer el trámite: partida de nacimiento, copia de cédulas de los dos testigos, del padre y de la madre, copia del boletín escolar y de la tarjeta de vacuna. Le dijeron que no había tiempo para revisar los papales y que volviera al día siguiente. Diez jóvenes que estaba en la fila corrieron la misma suerte.

“Yo miro que como que ya están jugando con nosotros, hay que ser claros, requiere mucha paciencia esto, con sacrificio, hambre”, dijo el padre de Uriel.

Sin cedulas

Antonio Espinoza no logró hacer el trámite de cédula de su hijo Uriel 

La hija de Marina de Jesús Castillo, Neydi Abimelet Bravo Castillo, tiene 25 años. El hijo, Eliecer Miguel Bravo Castillo, 28. Desde los 16, esperan su documento de identidad. “Los dos hicieron el trámite en el Polo de Desarrollo Aguas Gata, no hubo respuesta. Les vino la colilla –papel que extiende el CSE para retirar la cédula-, ahí tienen la colilla; pero hasta ahí llegó”, aseguró Marina.

Recientemente Eliecer intentó tramitar la cédula por segunda vez, pero al enterarse de la cantidad de requisitos solicitados por la oficina de cedulación de Nueva Guinea, optó por no continuar tramitando su cédula. 

“Mi hijo vino de Costa Rica, el 30 de mayo –día de las madres nicaragüenses-, para sacar la cédula. Llegamos al Consejo, le preguntamos al Policía que se mantiene ahí, cuáles eran los requisitos para hacer trámite de cédula. Trae me dice, dos testigos que sean de la comunidad, fotocopia de cédula del padre y de la madre, la partida de nacimiento actualizada. Dijo el hijo mío, quieran o no quieran yo soy nicaragüense, no voy a andar de dundo dijo él, y se fue, no quiso solicitarla por esa razón”. Eliecer se fue indocumentado a Costa Rica, entra y sale del país por puntos ciego de la frontera.

Walter Uriel López Murillo, de 25 años de edad, también solicitó su cédula hace ocho años, es la fecha y la sigue esperando. Él vive en la comarca Los Chinamos, municipio de Santo Domingo, Chontales. Fue varias veces a preguntar por su cédula, cada vez que llegaba a la oficina de cedulación, le decían que regresara otro día. Al final, se dio por vencido y sólo se quedó con la colilla. “La anduve solicitando en Santo Domingo y no me la dieron, tengo la colilla, ahí la ando”. 

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Colilla de solicitud de cédula de Walter López Murillo
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Captura de pantalla del Registro del Estado Civil de las Personas del municipio de Santo Domingo, Chontales.  

El especialista Dionisio Palacios, ex director nacional de cedulación, aseguró que en Nicaragua “desgraciadamente la cedulación ha tomado un sesgo político, eso significa que hay alguna preferencia de favorecer, hasta buscarlo en su casa, entregarle el documento en su casa, a gente que son familiares o hijos de militantes del partido de gobierno. A los que no son militantes, ni aspirantes, ni admiradores del partido de gobierno, más bien se les limita su acceso a la cedulación y tienen que llegarla a buscar. Hay gente que tiene más de tres, cuatro años y sigue esperando su cédula, y el CSE no ha sabido dar una respuesta”.  

El ex funcionario electoral recordó que cuando empezó la cedulación en Nicaragua, en consonancia con la legislación internacional que garantiza el derecho a la identidad, no se hacían distinciones partidarias para cedularse, sino que se atendía por igual a la ciudadanía nicaragüense.

 

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